Es de noche, lo que hay en el canal es difícil de distinguir. ¿Un cadáver? Podría ser. Solo hay una forma de saberlo. Se acercan, solo justo donde cae un hilo de la luz del faro más cercano de la avenida. Anam lo ve, no se inmuta. No dice nada. Regreso al departamento donde seguro tendrán que llamar a la policía. Hay señales de entrada forzada, pero nada faltante. La persona que estaba buscando al sospechoso no ve conexión con su investigación. Lo que si ve es que lo está buscando porque le tiene miedo y lo quiere encontrar antes que la encuentre a ella. Siempre es de noche en sus búsquedas, complica todo.

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Anam y Rory planeaban cada año su viaje a Dublín. No había mucho que hacer en el resto del día, el resto del año realmente en Galway. Era septiembre, así que la emoción estaba al límite, faltando solo 30 días para regresar a la ciudad que les permitía relajarse y caminar por el puente O’Connell como tanto les gustaba a ambos. Este año en especial necesitan tiempo para ellos. Teniendo tan solo dos años de casados, Rory sabía que debía ser paciente, aunque la perdida había sido hace muchos años, Anam nunca pudo reponerse de la muerte de Abby. Era su mejor amiga. Tras ambas salir de la universidad Abby comenzó una relación con el hermano de Anam, ya eran familia. Sin embargo, la desaparición de Abby y posteriormente la confirmación de su muerte se quedó con ella para siempre.

A inicios de año el hermano de Anam desapareció, trayéndole de vuelta la tristeza, pero, sobre todo, incertidumbre. Es por esto que Rory era paciente. El viaje sería bueno para ambos.

Llegando a Dublín, tomaron un taxi que los llevo de la estación de Heuston al departamento que este año alquilaron. 7 noches para caminar, comer, descansar. Era de noche, por lo que decidieron quedarse en casa y dormir temprano. Anam despertó sobresaltada. Era lo mismo, otra vez. Sucedía cuando se sentía triste. Reviso su celular, abrió su álbum de fotos, viendo con añoranza las fotos de su hermano.
Al día siguiente empezaron temprano, sabiendo que terminaría en el paseo que ansiaban siempre. El paseo por el puente. Rory quería ver el rio en calma, limpio y relajante, y solo respirar. Anam estaba tranquila.

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Saliendo de su despacho, Inés paso a comprar un café y un sándwich en KC Peaches Café para cenar. Tenía aun mucha información que leer. Los casos que le habían asignado en toda su carrera han sido 6 personas desaparecidas, en un transcurso de 10 años. A pesar de ser una joven investigadora, tenía mucha experiencia. Había encontrado 4 víctimas vivas. Un desafortunado fallo y una pendiente. Una víctima aun no encontrada. La más reciente. Inés era una investigadora brillante, una policía dedicada y lo más importante, nunca en su vida se había dado por vencida. Había encontrado una conexión entre las víctimas: todos de la misma edad, graduados de Trinity College, excepto la afición por la medicina forense. Solo la víctima más reciente tenia dicha inclinación. Inés sabía que estaba cerca de encontrar al autor de todas estas desapariciones, no podía fallar una segunda vez.

Ceno, leyó, reviso de nuevo los últimos días de la más reciente víctima, sus contactos, su familia, su rutina. Sabía dónde estaba la coincidencia con el resto de los casos, solo necesitaba una prueba. Salió de su departamento, dirigiéndose a College St para llegar al puente O’Connell. Todo era cuestión del momento adecuado. Ya no haría lo mismo. Ya no le llevaría tanto tiempo, sabía que lo encontraría. No porque el criminal hubiera sido torpe, sino porque no la esperaba. Ya no.

Inés camino por la avenida Aston. Llego al puente, lo atravesó. Se detuvo en el canal. Cayo en cuenta que debía regresar y esperar.

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Rory y Anam llegaron al departamento aun sobresaltados por lo que acababan de ver. Quisieran ahora haber reaccionado y alertado a la policía en ese mismo momento del cadáver en el canal. Al subir las escaleras vieron que la puerta estaba abierta, forzada. Rory le indico a Anam que se quedara afuera, el entraría a asegurarse que todo estuviera en orden.

Anam espero, inquieta, con el teléfono en la mano. Al darse la vuelta la vio. Inés estaba observándola desde hacía un momento, esperando.
– “No sabría que vendrías. De hecho, pensé que nunca volvería a verte”. Anam estaba sorprendida, también un aliviada. Encontraría respuestas o al menos, podría dejar atrás su tristeza. – “Se terminó todo. Lo que sucedió nunca debió pasar, pudiste haberlo evitado. No hubiera querido regresar después de tantos años. Menos que llegara este momento, pero no me dejas alternativa. Tu hermano no debía terminar así. ¿Por qué lo hiciste?” preguntó Inés.

– “No era justo para él vivir así. No era justo para mi verlo así. Es como debía suceder. Después de Abby pensé que se iría, nunca hubiera entendido porque hice lo que hice. Todo por la familia. Mi familia. Pensé que él buscaría su vida lo más lejos posible. Hace 3 años que hablamos, sabía lo que había descubierto. Ojalá no lo hubiera hecho. Hubiera querido que Rory lo conociera, pero él ya era otra persona. Solo hasta hoy pudo conocerlo.”. Inés exhalo con decepción y algo de inquietud porque no sabía lo que seguiría después de hoy. Nunca había estado sola. Eran siempre Anam y ella, aunque hubiera tenido que alejarse cuando conoció a Calum. A Abby. A Rory. Inés era siempre la voz de la razón. Hubiera debido ser la única voz. Hoy lo será.

– “Ahora eres tú la que debe irse. Debes buscar irte lo más lejos posible. Sabes que no puedes regresar” dijo Inés. –“Lo sé” pensó Anam. – “Extrañare a Rory. Pobre Rory”, exclamo casi divertida. Anam entro al departamento.
Inés nunca había estado sola. No sabía lo que seguiría, lo que si sabía era que ya no iba a tener miedo de desaparecer nunca más. Tampoco de lo que pudiera encontrar. A partir de hoy será la única voz.

Por: Estrid Poirot