Estoy que ardo en mi trabajo, ¿qué ungüento me pongo?

Imagina que estás tranquilamente a la orilla del mar, las olas te cubren hasta tus rodillas y mientras caminas cada vez más adentro tienes que comenzar a saltar cada vez que viene a ti una ola, sigues de puntitas hacia adentro, ya no es suficiente y tienes que comenzar a nadar. Eso suena natural para todos los que saben nadar, pero ponte a pensar un momento ¿cómo te sentirías si comenzaras a sentir que el agua te tapa los ojos, que tienes que saltar para seguir respirando y no sabes nadar?, es esa sensación de sentirte ahogado antes de tiempo, aún no ocurre pero ya estás pensado todo lo que puede pasar, ¿qué harías?, ¿pedirías ayuda a quienes están cerca?

Probablemente tu respuesta es que sí, y déjame decirte que es la mejor de las respuestas, pedir ayuda a tiempo o expresar que aún no sabes cómo hacer algo es una buena idea, entonces ¿por qué en tu trabajo no lo haces?

En la publicación anterior te platicaba de los ambientes corporativos diseñados para obtener ganancia de cada área, pieza y persona de su organización y de cómo son el escenario ideal para que comiences a desgastarte mental y físicamente en búsqueda de alcanzar un número mágico de ventas, de tiempos de entregas surrealistas, de la mecanización de tu trabajo, del hastío de siempre hacer lo mismo sin poder hacer o ayudar en algo extra. ¿Qué crees? Resulta que estas empresas también son ideales para evitar que las personas pidan ayuda. Y es que pedir ayuda es sentirse expuesto y  vulnerable, eso es algo que en los corporativos no es bien visto, porque es admitir que cometiste un error y no sabes lo que haces y en cualquier momento puedes no ser indispensable, ¿qué ocurre entonces? Pretendes que sabes cómo se hace y caminarás cada vez más adentro, ahogándote en tus propias decisiones, todo por una falta de cultura de liderazgo real en tu ambiente de trabajo.

¡Ayuda, ya me llegó el agua hasta el ombligo!

Para cambiar esto será necesario que evalúes si el lugar donde trabajas promueve que admitas que todavía no sabes hacer algo no es un defecto tuyo, sino una oportunidad para seguir desarrollándote y te apoya para hacerlo porque así le representas más valor.

Una alternativa a pedir ayuda es que comiences a decir que no más a menudo, obviamente no a todo pero puedes tener cierto filtro y déjame decirte que si das una buena razón, no excusa, a la persona que te solicita más tareas y trabajos, y si esta persona es un líder, entenderá tu punto y tu actitud percibida seguirá siendo buena. Es más, reflejarás que eres una persona que valora y respeta las actividades importantes que necesita realizar. No quiero dejarte sin cosas específicas, así que este es un filtro que te sugiero seguir y que está basado en la publicación On saying “no” de Seth Godin:

“Si no puedes hacer un buen trabajo, no lo tomes.

Si te va a distraer del trabajo que realmente importa, pasa.

Si no sabes por qué te piden hacerlo, pregunta.

Si te beneficia, pero no a las personas que a ti te importan, declina.

Si lo haces porque los demás lo están haciendo, no es suficiente.

Si creará un hábito que te afectará en el largo plazo, no comiences.”

Si tu problema en el trabajo no es el exceso, sino que no te representa reto o estás constantemente ocioso, sin algún reto y malgastando tus habilidades, entonces estás teniendo un burnout de hielo, por lo que te sugiero poner en práctica una de estas 3 técnicas anti-flojera.

Tecnicas antiflojera

¡Ay por Dios, 3 técnicas anti-flojera, qué flojera!

La táctica número 1, calendarízate

Usa el calendario de tu correo electrónico o incluso uno físico para definir bloques de tiempo de las tareas que vas a hacer durante cada día, cuando lo hagas, te vas a dar cuenta gráficamente del tiempo que tienes disponible y del tiempo que te toman cada una de tus tareas, esto te permitirá ver si tienes tiempo de sobra y podrás ocuparlo en otras tareas que a ti o a tu empresa puedan generarle valor, a diferencia de ver todo el día como un bloque de 8 horas y estirar a 5 horas una tarea que se podría terminar en 3 horas sin ociosidad.

La táctica número 2, seguimiento

Esta dependerá de si eres auto dirigido o te gusta que estén sobre ti, pero casi estoy seguro que si estás de ocioso es porque no te das, ni te dan seguimiento constante. Si así pasa puedes solicitar a uno de tus compañeros que te ayude a recordarte de manera seria que termines tu actividad o que dejes de estar activo todo el día en WhatsApp, Facebook, YouTube y cuanta red social existente (sí hasta hi5). El seguimiento constante es bueno, ¿o apoco tú le das seguimiento al nivel de gasolina de tu auto sólo cada semana?

La táctica número 3, agrega cosas nuevas

Busca apoyar a otros de tus compañeros con tareas que ellos tengan asignadas, no necesariamente que se dediquen a hacer lo mismo que tú, puedes ayudar a tus compañeros de mercadotecnia, a los de finanzas o IT. No te digo que hagas su trabajo, pero seguramente hay algo en lo puedas ayudarlos. Otra opción es cambiar tu espacio y la manera en la que haces tu trabajo, ya sea un lugar diferente para tener una junta,  trabajar de pie o caminar durante las llamadas. La ociosidad busca tu tiempo y mientras más ocupada tengas a tu mente, aunque sea ajustándose a las cosas nuevas, menos espacio te robará.

Si donde trabajas no puedes decir no, ni puedes pedir ayuda, ni aplicar cualquier de las 3 técnicas anti-flojera es simple, sal de ahí. Las habilidades que has desarrollado son valiosas en otros equipos de trabajo y entre más tardes en tomar la decisión tendrás menos energía y menos ganas de cambiar. Sé que no es fácil hacerlo porque hay mucha incertidumbre, créeme, he estado ahí, pero lo que estoy seguro que sí sabes es qué pasará si sigues con tu curso actual de burnout.

Jesus Magaña

Jesus Magaña

Senior Business Analyst