El Desarrollo de Software y su apertura a la diversidad de profesiones

Cuando uno escucha el término “desarrollador de software” lo primero que piensa es en una profesión asociada con las tecnologías de la información, como ingeniería en sistemas computacionales, informática, o ingeniería de desarrollo de software como tal. Sin embargo, los números parecen indicar otras tendencias. De acuerdo a la Red de Información Ocupacional de Estados Unidos, en 2003 solo el 40% de los empleos directamente asociados al desarrollo de software estaban cubiertos por personas que habían obtenido un título en ciencias computacionales o informática. En 2012, estadísticas de la misma red indicaron que el 47% de todos los desarrolladores de software en activo no contaban con un título profesional.

Las causas que propiciaron estas tendencias aparentemente contradictorias en el sentido “profesión – carrera profesional” pueden reducirse a dos grandes motores o incentivos:

  • El primero tiene que ver con la velocidad con la que ha crecido la demanda de desarrolladores de software. Steve McConnell dice al respecto: “El mercado laboral asociado al software ha crecido mucho más rápido que la infraestructura educacional requerida para cubrir la demanda, lo que se refleja en el hecho de que más del 50% de las personas con un empleo en esta industria han sido educadas en otros campos diferentes al desarrollo de software”.
  • El segundo tiene que ver con la naturaleza abstracta de la actividad del desarrollo de software. Muchas personas lo han definido como una combinación, de proporciones variables, de ciencia, arte y oficio. Esta naturaleza se manifiesta también en la variedad y amplitud con la que se pueden hacer analogías entre el desarrollo de software y otras ramas de la ingeniería. Y es justamente en este último término donde podemos encontrar la apertura y la nobleza de esta actividad hacía otras profesiones: ingeniería.

El desarrollo de software es, a un nivel fundamental, una ingeniería. Consiste primordialmente en la aplicación de conocimientos que ya han sido verificados, documentados, probados y aplicados exitosamente en numerosas ocasiones con la finalidad de resolver, de forma creativa y eficiente, problemas prácticos. Esto le permite extender sus fronteras a cualquier rama de la ingeniería y en consecuencia permite que cualquier persona con una formación básica en ingeniería, cualesquiera que se sea la especialidad, sea un candidato potencial para convertirse en un desarrollador de software.

Evidentemente dicha transformación no ocurre mágicamente por el deseo de querer hacerlo y sentarse en frente de una computadora. Ello requiere de una serie de factores que faciliten el proceso. Por un lado se requiere de una empresa con la visión y la apertura necesaria para ver sus vacantes más allá de la profesión o el grado de estudios, además de contar con un plan de entrenamiento flexible, personalizado y robusto. Por otro lado, el interesado en “transformarse” requiere principalmente de perseverancia, conocimientos básicos de programación y estar consciente de que cualquier proceso de conversión no es fácil o discreto. Normalmente requerirá someterse a un programa de entrenamiento durante el cual no recibirá un sueldo como tal y posteriormente deberá familiarizarse con diferentes estilos de programación, metodologías de trabajo, lógica de negocios que le permitirán consolidarse, poco a poco, en el ramo.

Pero el desarrollo de software no discrimina a aquellos que no cuentan con los conocimientos académicos básicos de programación o la sintaxis básica de algún lenguaje. Hoy en día, por ejemplo, están a disposición de cualquier persona con acceso a internet, diversas y muy completas fuentes de información en el ramo completamente gratuitas, de tal forma que cualquier interesado en abrirse camino en el mundo del software cuenta ya “a priori” con un conjunto de herramientas para hacerlo.  Basta observar las noticias ocasionales del actor de cine o la madre de familia que desarrollaron aplicaciones para dispositivos móviles que se convirtieron en éxito en el mercado.
La industria del desarrollo de software, desde sus orígenes y en su evolución exponencial, siempre ha estado interesada en la captación y retención de talento, y este artículo es para informarles a todas aquellas mentes creativas que buscan una oportunidad o un reto en el mundo del software y que no cuentan con un título en sistemas computacionales o informática que las circunstancias y las tendencias están dadas para que puedan abrirse camino. Y para muestra, basta un botón: hoy en día, Scio Consulting cuenta entre sus filas de desarrolladores con ingenieros en electrónica, un ingeniero civil, un economista, un matemático, un estudiante de físico-matemáticas y el autor de este artículo, un ingeniero químico.

“La programación más que una ciencia, es un arte, y como arte auténtico que es extiende sus fronteras más allá de la profesión.”