¿Cómo sabes si estás que ardes en tu trabajo?

¿Recuerdas el primer día en tu trabajo?, estoy seguro que era una combinación entre nervios y emoción que hacía que la más simple de las tareas por hacer parecieran un reto por hacerlo excelente. Con el paso del tiempo, conforme comienzas a dominar tus actividades, esa sensación va disminuyendo por la seguridad y experiencia que has acumulado. Te conviertes en un ser que ejecuta tareas a la perfección, a tiempo y cada vez más rápido, en una máquina por así decirlo.

¡Todo con un solo bloque de post-its al día!

¡Todo con un solo bloque de post-its al día!

Parecería que esto es el ideal para acabar con los pendientes rápido, salir a tiempo del trabajo e irte a casa o con los amigos a celebrar que eres más preciso y afinado que un reloj suizo. Algo que seguramente ya has notado es que no es así. Conforme pasa el tiempo en tu trabajo cada vez hay más cosas que hacer, menos tiempo para terminar con los pendientes y eso de salir a tiempo se vuelve un ideal que no se logra a menos de que no te importe dejar las cosas pendientes, que te vayas y estés toda la tarde y noche con la culpa de por qué me salí si mañana se me va a acumular todo el trabajo. Cuidado, ya estás en un punto de llegar al “burnout”, donde las actividades de tu trabajo te están consumiendo y no hay más tiempo para aquello por lo que trabajas. En algún punto podríamos decir que estás fingiendo que puedes hacer todo lo que se te fue requerido hacer.

No todo es tu responsabilidad, gran parte de que te sientas de esa manera es por el ambiente de trabajo en el que te desenvuelves, sobre todo si es un lugar con cultura corporativa, orientado a resultados financieros agresivos, con metas de mercado poco realistas, sin importar el impacto que esto tenga en ti y tus compañeros. Lo curioso es que si se le pregunta a los gerentes o directores de esas empresas acerca de sus empleados, dirán “Son como mí familia, son el activo más valioso con el que cuenta la empresa y sin ellos este negocio no existiría”. Sin embargo, al momento de tomar una decisión se olvidan completamente de esas expresiones y ya conoces la historia.

¡Ahora sí todos den su mejor esfuerzo, necesitamos golear 5-0!

El escritor Simon Sinek comenta que “Si colocas a una persona en un ambiente pésimo, esta persona actuará mal”. Esto coloca gran parte de responsabilidad en las personas encargadas de definir el ambiente, así que echa un ojo en cómo los gerentes de tu empresa están manejando el ambiente.

Quizá estés pensando, “Eso no me pasa a mí, yo no sufro de burnout, además en mi trabajo todo es felicidad y alegría.”

Tú sí sales a tiempo del trabajo, incluso esperando a que el reloj checador marque la hora exacta para salir despavorido. Créeme que eso tampoco es buena señal. Si llevas todo el día en YouTube, leyendo post tras post (incluyendo este), mandando mensajitos a tus grupos de WhatsApp, en otras palabras en la desidia total por tu trabajo, una extrema ociosidad o letargo, también te estás consumiendo y  hay un “burnout”. Esta vez no es porque hay un exceso de fuego en tu trabajo, más bien lo opuesto, recuerda que el hielo puede quemarte. Un ambiente de trabajo donde tienes la sensación devastadora de sentirte estancado, sin que las habilidades que dominas sean aprovechadas, o que no sean reconocidas como habías esperado, puede consumirte.

Un día buscando en Quora respuestas a mis curiosidades, me topé con “¿Por qué los empleados de Google renuncian?”, es una buena pregunta porque Google es mundialmente conocido por consentir a sus empleados con comida, lugares de descanso, de diversión, llevar mascotas, bicicletas, etc., incluso hasta tienen un nombre que los separa de cualquier otro empleado: “Googlers.” ¿Por qué alguien quisiera salirse del Edén? En resumen, sucede porque contratan gente muy talentosa para cada puesto, muchas veces sobre calificados para desempeñarlo, tanto así que llega el punto donde el hastío se hace presente de que sus habilidades no son reconocidas o bien que no las pueden ni siquiera utilizar.

Ya vimos las dos caras de la moneda, no existen puntos medios en el “Burnout”. Sin embargo, toma en cuenta que el burnout no comienza con una sola acción en particular, sino como una serie de acciones que repites y las haces de manera consistente que a la larga se convirtieron en malos hábitos que no te permiten disfrutar de tu trabajo ya sea porque lo mecanizaste, no lo puedes hacer por ti mismo o porque es demasiado insignificante para ti. Necesitas estar atento de si en tu trabajo estás mintiendo, fingiendo o escondiéndote; esto puede ser síntoma de un mal ambiente de trabajo que te está consumiendo y cambiando la manera en la que actúas.

Lo sé, lo sé, parece que no hay esperanza ¿verdad?, pero no escribí todo esto solo para hacerte sentir mal, recuerda que el primer paso para cambiar una mala situación en cualquier aspecto de la vida es admitir que algo está mal, es notar que eres un pez y estás en el agua, “hacer real” en tu mente que esta situación no te hace feliz y que necesitas cambiarla. ¿Cómo lo harás?, hay muchas maneras, muy pronto te escribiré para proponerte un par de soluciones, que no son para nada mágicas, pero que te mantendrán enfocado en el juego a largo plazo sin estar agotado y consumido.

Jesús Magaña

Jesús Magaña

Product Manager