Era de noche cuando llegó, había caído una gran tormenta de camino y lo único que quería hacer era llegar y tomar una ducha larga y relajante.

Habían sido unos días difíciles y dolorosos tras la muerte de su esposo, pero trataba de no pensar. Lo sentía presente todos los días, estaba en esa gran casa, que ahora sentía fría y sin vida, llena de recuerdos. Él era todo para ella, había sido su apoyo siempre, se conocían desde que eran adolescentes y su muerte había sido tan inesperada que aún no se hacía a la idea, había sido tan escabroso su accidente que dejaba muchas dudas, porqué su cuerpo se encontraba en ese estado, no lograba entender, por lo que tratando de alejarse un poco de todo lo que le venía en mente, había decidido regresar a su trabajo para tratar de dejar de pensar y separarse de esa casa que creía la estaba volviendo loca, esos ruidos extraños a cada momento, las cosas que parecían cambiar de lugar y la presencia de alguien que sentía estarla observando siempre, estaban haciéndola dudar de seguir en la casa.

Esa noche desde que entró a su casa sintió esa sensación mucho más fuerte, estaba sola en toda esa casa, pero ella sentía que no era así, se quitó rápidamente la ropa mojada y se dio una ducha para poder descansar mejor.

Salió de su ducha y no podía deshacerse de ese sentimiento de que algo más estaba en la casa y la seguía a cada paso. De repente una sensación de terror recorrió todo su cuerpo y comenzó a sentir un miedo indescriptible, espalda sintió una caricia en su espalda que le heló la piel junto con una respiración a la altura de su cuello y al instante un susurro: ¡Eres mía!

Quería dar la vuelta y ver quién estaba detrás de ella, pero se detuvo, cerró los ojos y espero a que esa sensación desapareciera, era algo tan escalofriante, y tan inexplicable que no entendía lo que estaba pasando. Se quedó quieta unos segundos, la sensación desapareció, quiso creer que lo había imaginado, fue a la cama después y poco a poco logró quedarse dormida, pero no por mucho tiempo ya que entre sueños volvió a sentir un cálido aliento en la nuca y unos brazos estrechándola. No sabía si era un sueño o era real, así que ahora no quería más estar con la duda y decidió dar la vuelta y encontrarse con lo que fuera que estuviera con ella.

Fue volteando lentamente para encontrarse de frente con una criatura aterradora, que parecía una versión siniestra de lo que en vida había sido su esposo. Un terror se deslizó por todo su cuerpo, y un olor fétido invadió toda la habitación, no podía moverse, quería correr, pero no podía. Era su esposo muerto o lo que parecía ser él, estaba destrozado como en el accidente que lo había llevado a la muerte, aunque se veía distinto, un aire malvado lo cubría. Intentó zafarse, pero no pudo, la miró fijamente y sus ojos parecían de un oscuro infinito, que daba miedo, parecía verse un mundo de maldad en esos ojos penetrantes, por fin él hablo con una voz tenebrosa y dijo: ¡He regresado por ti!
Despertó abruptamente, agitada y asustada, volteó a su alrededor, pero no había nadie con ella y todo parecía estar en orden. Pensando en que todo había sido una terrible pesadilla, se levantó y fue a lavarse el rostro para recuperarse un poco, sintió de nuevo el cálido aliento en su nuca, alzó la mirada y en el reflejo del espejo estaba él, de nuevo, señalando hacía donde estaba la bañera, la hizo voltear. Ella pudo ver su cuerpo sin vida y lanzo un gritó de pánico, al volver hacía donde él estaba, lo vio sonreír y decir: ¡Vámonos, tú ya no perteneces aquí, Lucifer nos está esperando!

Por: KEN